Cerler, montaña mágica
Cerler es la estación de esquí aragonesa con mayor cota esquiable, alcanzando los 2.630 metros de altura en su mítica zona de Gallinero. Estas altas cotas se traducen en sinónimo de nieve asegurada durante toda la temporada de esquí. Con un desnivel de 1.130 metros permite a los esquiadores realizar las bajadas más largas del Pirineo, descendiendo de forma continua desde los 2.630 metros hasta los 1.500 metros de su cota mínima, realizando bajadas de más seis kilómetros y medio de longitud.
El entorno de Cerler es uno de sus grandes activos. La estación de esquí está situada en pleno valle de Benasque, rodeada de las montañas más altas de Pirineo. Desde prácticamente toda la estación de esquí se esquiar contemplando picos tan míticos como Aneto, Maladeta o Posets.
Además de esquiar, en Cerler se pueden encontrar otros muchos alicientes. Todos los lunes sus embajadores reciben a los esquiadores para conocer de una forma original la estación de esquí, Cerler cuenta con uno de los mejores snowparks de nuestro país y a lo largo de la temporada ofrece un amplio programa de eventos y actividades para hacer inolvidable el paso de cualquier esquiador por Cerler.
Formigal, la más grande
Formigal es, hoy por hoy, la estación de esquí más grande de España. Pero eso, no es lo más importante. Disfrutar de uno de los entornos más espectaculares del Pirineo, perderse entre sus exclusivas cumbres, sobrevolar la naturaleza en estado puro, escuchar los silencios de la noche… Eso es lo más importante de Formigal.
Formigal se ha convertido en los últimos años en el más claro referente del deporte blanco en nuestro país. Más de 130 km. esquiables, telesillas de última generación y más de una veintena de remontes así lo certifican.
Pero Formigal va más allá en la búsqueda continua de nuevos desafíos, que permitan a sus visitantes disfrutar de la nieve, con los cinco sentidos. Heli-ski, atractivos paseos en motos de nieve, melancólicos recorridos en trineos tirados por perros nórdicos, espectaculares circuitos de fondo y raquetas son algunos de los estímulos que presenta nuestra estación. Pero no es todo. Una jornada de aventura y deporte debe ser recompensada con la mejor oferta hotelera, dotada de los mejores equipamientos y servicios.
Panticosa, disfruta en familia
Entre frondosos bosques, abruptas montañas y espectaculares vistas de uno de los mágicos valles pirenaicos, Tena, se encuentra una de las más coquetas estaciones de esquí de todo el país: Panticosa.
Sus estrechas y empinadas calles, sus blasonados caserones nos remontan mentalmente y sin quererlo, hasta la antigua casa de baños, origen hace siglos del atractivo turístico de la localidad. Es en este estratégico enclave en el que se localiza la estación de esquí de Panticosa.
Las posibilidades para disfrutar la estación son incalculables. A la práctica de todas las modalidades de esquí, se suman las oportunidades que el entorno ofrece, a la hora de afrontar la aventura del senderismo, la observación única de aves y flora o la dosis de merecido reposo a orillas de sus cercanos ibones.
Panticosa es, por tanto, ese destino deseado. Esa oportunidad única que, a veces, nos ofrece la naturaleza en su grandeza. Esa posibilidad de disfrutar del deporte del esquí en un singular entorno.
Nieve de Teruel, muy cerca
Un destino diferente, Teruel. Un objetivo, disfrutar de un entorno exclusivo. Una elección, las estaciones de Javalambre y Valdelinares, situadas en uno de los territorios con más peso histórico de la comunidad aragonesa: la Sierra de Gúdar Javalambre.
Dos modernas instalaciones dotadas de las tecnologías más avanzadas, enclavadas en parajes naturales de gran belleza y rodeadas de la más diversa vegetación, permiten convertir la práctica del esquí, en una experiencia vital e inolvidable.
Un entorno que, además, permite disfrutar de un variado conjunto de actividades deportivas y de ocio, como el senderismo o los paseos a caballo, convirtiendo la estancia en estas estaciones, en un capítulo destacado de la novela de nuestras vidas.
Un trato cercano y familiar, unos servicios cuidados y una gastronomía mimada hacen que Valdelinares y Javalambre se conviertan en ese destino distinto, con encanto, que todos buscamos.
|